Enrome es el revuelvo en los medios y sobre todo en el cibermedio desde la publicación de la conocida como ley antidescargas (la parte del anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, LES, consagrada a la lucha contra la piratería en la Red).
La ministra de cultura Ángeles González-Sinde, se reunía ayer de forma urgente con internautas y blogueros para intentar ponerse de acuerdo. La reunión además de interesante por lo que suponía, sorprendió por el hecho de que iba siendo ‘retransmitida’ en directo por Twitter a través del perfil @benyi/manifiesto-reunion creado por un usuario de la red suscriptor a su vez del Manifiesto, En defensa de los derechos fundamentales en Internet que blogueros, periodistas, responsables de páginas web, profesionales y creadores de Internet han redactado para rechazar algunas de las medidas que se contemplan en el proyecto de ley. Y ya que es el medio lo que está siendo cuestionado básicamente, el manifiesto fue colgado por sus redactores ayer 3 de diciembre las nueve y, según Google Blog Search, en apenas seis horas más de 58.000 blogs se habían hecho eco del texto y Google, usado por más del 95% de los internautas españoles, ha incorporado más de un millón de páginas sobre el tema.
Después de que Twitter fuera el motor de expansión del documento y los mensajes contrarios a la nueva ley, llegó el turno del eco en las redes sociales. Casi desde el principio en Facebook se creó un grupo que lleva el mismo nombre del manifiesto y actualmente tiene más de 100.00 adhesiones (a lo largo de la redacción de esta entrada he comprobado que el número de adhesiones aumenta a razón de 2.000 usuarios en menos de media hora). Como ya sabemos, esta plataforma se ha convertido en otro canal de comunicación de referencia en cuanto convocatoria aa movilizaciones y a través de este grupo se han convocado dos actos contra el anteproyecto de ley del Gobierno. Ambas protestas se celebrarían hoy, una frente al Ministerio de Cultura, a las 20.00, y la otra, en la plaza Mayor a la misma hora. Ninguna de las dos consiguió la correspondiente autorización por parte del Gobierno y para no caer en la ilegalidad (según comunicaban) fueron desconvocadas, aunque se sugirió que como los dos sitios son de alto interés turístico y zonas públicas quién quisiera podía acudir a dar un paseo por allí.
Lo que más molesta de la nueva ley es que delega en un órgano administrativo, la llamada Comisión de Propiedad Intelectual que depende del Ministerio de Cultura, la potestad de bloquear sin autorización judicial páginas web que vulneren los derechos de autor, y raíz de esto el primer punto del manifiesto versa:
“1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.”
A partir de entonces las declaraciones de los miembros del Gobierno y de la oposición colmaban los informativos y llenaban de trabajo a los periódicos digitales. José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno, abría una puerta a una posible revisión de las medidas anunciadas contra las webs que faciliten descargas no autorizadas declarando de forma rotunda “Aclararemos lo que haya que aclarar, el Gobierno no va a cerrar ninguna web”. La Ministra de Economía, Elena Salgado aseguró en TVE que “la orden judicial es necesaria cuando se cierra el acceso a Internet, pero no cuando se suspende”. Cosa que fue respaldad por el Ministro de Justicia, Francisco Caamaño, por la tarde cuando reiteró que el cierre de páginas web será controlado por los jueces y no decidido por el Ministerio de Cultura. Buena parte del ruido mediático causado por esta norma proviene precisamente, de la confusión entre “suspensión” y “cierre”. Para el PP esa “suspensión” equivale “al secuestro gubernativo” de un medio de comunicación. El responsable de Comunicación del PP, Esteban González Pons, ha acusado al Gobierno de proponer la creación de “una policía cultural” encargada de cerrar páginas web y a la ministra de Cultura de ser “la ‘gran hermano’ de Internet”. Pons, a través de un comunicado de prensa, ha añadido que con la nueva regulación del uso de la red por la que aboga la norma, el Ejecutivo “tira por la ventana la protección de las garantías de los derechos civiles”
La ministra de Cultura, Angeles González-Sinde, dejó claro ayer que la norma no restringirá el uso de Internet, sino que sentará las bases para actuaciones judiciales contra quienes exploten los derechos de obras ajenas.
Los más afectados se supone que son los artistas así que veamos qué dicen ellos:
Álex de la Iglesia, cineasta, etc, etc, y presidente de la Academia de Cine, considera que la regulación de las descargas en Internet es un tema “con muchos frentes abiertos” y que para evitar la piratería hay que ofrecer a los internautas alternativas de pago para poder ‘bajar’ cine o música de la Red, antes de “cerrar una puerta, que ya forma parte de la vida de mucha gente”. El dúo Amaral, que siempre se ha manifestado a favor del intercambio de archivos a través de redes P2P, va más allá afirmando que “lo importante es que se escuche música porque de esa manera se puede comparar. No debemos entrar en valorar si es bueno o no el formato digital. Se pierde la artesanía de los grandes estudios, pero se gana en interactividad”…”la piratería acabará con la soberbia y la arrogancia de las compañías de discos”.
Ya veremos como acaba todo esto. Lo que está claro es que quienes han de organizar siguen sin saber por donde empezar cuando hablamos de Internet. Se le reconoce como el medio más potencial en cuanto a impacto debido a la cantidad de usuarios pero no parece que hayan llegado a dar en el clavo exactamente que ya que se lo infravalora de forma espectacular. Sólo nos queda seguir confiando en la (pseudo) libertad que nos otorga el ciberespacio para continuar relacionándonos con nuestros afines y poder reivindicar lo que consideremos justo.











Existen teorías, aunque no todos están de acuerdo, que dicen que Internet es libertad y es inmediatez; las posibilidades comunicativas que ofrece aumentan cada día. Google, por ejemplo, fue, es y será una revolución como motor de búsqueda, y promete ser una fuerte competencia el lanzamiento de 

