Esta entrada quizás se aleje un poco de nuestra temática habitual ya que va de móviles, pero bueno, éstos son cada vez más miniordenadores, y las últimas funciones que incorporan son principalmente aplicaciones de uso exclusivo en Internet, lo que nos devuelve a nuestra razón de ser. El motivo de la entrada es dar un poco de continuidad a la cuestión de privacidad en cuestiones de comunicación. Si nos alarmamos la semana pasada por cámaras de seguridad en una finca, esto ya es casi sinónimo de infarto.

El ingeniero, y además informático, alemán Karsten Nohl ha conseguido descifrar el algoritmo que utilizan el 80% de las operadoras de telefonía móvil que se conoce como GSM (Sistema Global para las Comunicaciones Móviles). Nohl es Doctor en ingeniería informática por la Universidad de Virginia (Estados Unidos), y experto en encriptación. En agosto, en una reunión de hackers en Amsterdam, retó a sus compañeros a que le ayudaran a crackear el algoritmo de GSM “con fines académicos”. En total 24 personas, algunos miembros del Chaos Computer Club, han trabajado para romper un código que emplean unos 3.500 millones de los 4.300 millones de teléfonos móviles que existen en el mundo. Técnicamente se le conoce como A5/1, se trata de un código binario, que desde su implantación en 1988 ha conseguido mantener en la intimidad las conversaciones que la gente mantiene a través de su móvil.
El anuncio del descifrado lo realizó Nohl ante 600 personas en la conferencia Chaos Communication Congress, la reunión más importante de los hackers europeos celebrada en Berlín cada año entre navidad y noche vieja. También ha publicado el código en Internet para denunciar y alertar de la vulnerabilidad del sistema y la pérdida de eficacia del algoritmo que protege las comunicaciones GSM. Su objetivo: “que las operadoras adopten mayores medidas de seguridad en telefonía móvil”, según publica The New York Times.

La Asociación GSM considera el crackeo ilegal, resta importancia al anuncio y acusa al ingeniero de “exagerar la amenaza de seguridad”. Según la portavoz de la asociación, Claire Cranton “es teóricamente posible, pero prácticamente improbable”. Por su parte el director de seguridad de la asociación GSM, James Moran, no considera que la publicación del código vaya a provocar problemas “mañana, ni la semana o el mes que viene”, aunque también asegura que “monitorizan la situación”, según recoge Financial Times.
Simon Bransfield-Garth, consejero delegado de la firma de encriptación móvil CellCrypt afirma que “hace un año habría necesitado equipos que cuestan millones y a gente experta para interceptar llamadas. Hoy basta con un equipo de red de 1.500 dólares y gente experta” para hacer lo mismo.
Moran asegura también que, si se detectaran problemas obligarían a todos los operadores de telefonía móvil que operan en la red GSM a actualizar sus sistemas de seguridad para utilizar algoritmos de encriptación más potentes. En 2004 ocurrió algo similar con el código A5/2. Entonces, las operadoras de telefonía móvil de América Latina, Asia y África tuvieron que actualizar sus redes. El coste de ello es muy elevado ya que implica sustituir las estaciones por completo. Esa actualización en concreto tardó 18 meses en completarse. ¿Cuánto supondría ahora mismo cambiar toda la red de comunicación móvil? No quiero ni pensarlo. No por el gasto económico que pueda suponer para las compañías, si no por el hecho de que se confirmaría la vulnerabilidad de la seguridad (como en Italia actualmente, ya vemos lo que ha pasado con Berlusconi y el Papa) y, en tal caso sí me importaría el gasto económico ya que está claro que ninguna operador estará dispuesta a asumirlo.